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ASEMPAL ha celebrado una nueva jornada informativa de Prevención de Riesgos Laborales (PRL) bajo el título “Enfermedades profesionales: definición, marco normativo, análisis y estrategias de prevención, actuación e investigación”, integrada en el proyecto “+Seguridad -Riesgos”, financiado por la Junta de Andalucía, la Consejería de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo y el Instituto Andaluz de Prevención de Riesgos Laborales.

La sesión contó con el apoyo de MC Mutual, Mutua Colaboradora con la Seguridad Social nº 1, y fue impartida por José Luis Sánchez Medina, abogado de los servicios jurídicos de MC Mutual, y Patricia López Moliner, técnico de Prevención de Riesgos Laborales.

Durante la jornada, ambos especialistas coincidieron en destacar que, en un entorno laboral en constante transformación, la prevención no solo constituye una obligación legal, sino también un pilar esencial para garantizar el bienestar de las personas trabajadoras y la sostenibilidad de las empresas.

El encuentro puso de relieve que la gestión de las enfermedades profesionales en España se sustenta en la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales y en el Real Decreto 1299/2006, si bien el actual contexto preventivo viene también marcado por la Estrategia Andaluza de Seguridad y Salud en el Trabajo 2024-2028, que prioriza la mejora de las condiciones laborales y el refuerzo de la prevención en patologías de especial relevancia.

Uno de los bloques más destacados de la jornada se centró en el análisis de las enfermedades del Grupo 2, asociadas a agentes físicos, que constituyen en la actualidad algunas de las patologías más frecuentes. Entre ellas figuran dolencias como el síndrome del túnel carpiano, la epicondilitis o las tendinitis del manguito de los rotadores, presentes en sectores muy diversos como la hostelería, la industria textil o la construcción.

Para prevenir este tipo de riesgos, los ponentes incidieron en la utilidad de herramientas de evaluación técnica como el método OCRA, que permite medir el nivel de riesgo en tareas con movimientos repetitivos y esfuerzo manual. Asimismo, trasladaron recomendaciones prácticas orientadas a mejorar las condiciones de trabajo, entre ellas el uso de herramientas más ligeras, la adecuación ergonómica de los puestos, la implantación de rotaciones cada una o dos horas, el establecimiento de pausas de recuperación y el mantenimiento de posturas adecuadas para evitar sobrecargas innecesarias.

La jornada subrayó además la importancia de la vigilancia de la salud como herramienta clave para la detección precoz de estas patologías y para adaptar los puestos de trabajo a las necesidades preventivas de cada caso. En este sentido, se puso de manifiesto que, pese a las dificultades que presentan algunas enfermedades profesionales por sus largos periodos de latencia o por la complejidad de reconstruir los historiales de exposición, la investigación sistemática resulta fundamental para evitar su cronificación.

La sesión concluyó con un mensaje claro: integrar la prevención en la gestión empresarial es esencial para reducir la incidencia de las enfermedades profesionales. Según datos del Observatorio de Enfermedades Profesionales (CEPROSS) y de Enfermedades causadas o agravadas por el trabajo (PANOTRATSS) correspondientes a 2024, en España se registraron 11.534 partes de enfermedad profesional, lo que representa una incidencia de 96,17 casos por cada 100.000 trabajadores. De ese total, 875 casos correspondieron a Andalucía y 71 a la provincia de Almería.