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El cansancio y la somnolencia son factores de riesgo muy graves al conducir, y sin embargo muchas veces se subestiman. Según datos recientes de la Dirección General de Tráfico (DGT), hasta 1 de cada 4 accidentes con víctimas en carretera está relacionado con el cansancio o la somnolencia. Esto significa que la fatiga al volante no es una sensación leve, sino una amenaza real que puede provocar colisiones, salidas de vía e incluso pérdidas de control del vehículo.

Además, se estima que la somnolencia provoca más de 100 muertes al año en siniestros viales en España y que incrementa la gravedad de los accidentes, especialmente en colisiones frontales. Las horas más peligrosas son entre las 4 y las 6 de la madrugada y también tras la comida (entre las 14 y las 16 horas), periodos en los que el cuerpo experimenta descensos naturales de alerta y la somnolencia aumenta.

Por qué importa el cansancio

Los estudios realizados muestran que muchos conductores han conducido con sueño o incluso se han quedado dormidos por instantes al volante, especialmente los más jóvenes. Esto subraya la importancia de saber reconocer las señales de alarma y tomar medidas preventivas antes de que ocurra un incidente.

Señales de alarma de cansancio

Estos son los principales síntomas que indican que es necesario parar y descansar:

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    Microsueños: cierres breves de los ojos o lapsos sin consciencia parcial.
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    Parpadeo excesivo y ojos pesados: dificultad para mantener los ojos abiertos.
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    Boca seca: puede indicar falta de hidratación y esfuerzo prolongado.
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    Falta de coordinación: movimientos lentos o torpes con el volante.
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    Dolor o rigidez muscular: tensión en cuello, hombros o espalda.
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    Cambios en la respiración: respiración menos eficiente.
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    Dificultad para concentrarse: distracción o lentitud para percibir el entorno.
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    Irritabilidad o ansiedad: cambios de humor relacionados con el cansancio.

Qué hacer para evitar riesgos

  • •Descansar antes de viajes largos y evitar iniciar la conducción tras jornadas laborales intensas o sin sueño suficiente.
  • •Hacer pausas cada 2 horas o cada 200 km, aunque no se sienta cansancio.
  • •Planificar el viaje evitando las horas de mayor somnolencia.
  • •No seguir trucos como abrir la ventana o subir la música porque no eliminan la fatiga.
  • •Compartir la conducción, si es posible, para repartir el esfuerzo.