Estimado/a asociado/a,
2025 está siendo un año exigente en el que se pone a prueba, día tras día, la resistencia de nuestras empresas.
La gestión del Ministerio de Trabajo está generando una incertidumbre jurídica e inestabilidad inéditas en democracia. Tras el revés parlamentario al recorte de la jornada, hemos visto una sucesión de anuncios y trámites que afectan de lleno a la actividad empresarial: tramitación urgente del registro horario al margen del debate parlamentario; nuevos permisos; una hipotética actualización semestral del SMI o la reforma del despido improcedente. A ello se sumó la propuesta del Ministerio de Seguridad Social para incrementar las cuotas de los autónomos, que finalmente no prosperó.
Se anuncian medidas sin contar con quienes deben aplicarlas y pagarlas. Cada norma añade costes y trámites, golpeando sobre todo a pymes, microempresas y autónomos. El resultado es menos tiempo para producir y más para gestionar burocracia.
A esta presión regulatoria se suman los costes laborales acumulados, una fiscalidad exigente y el absentismo: más de 1,6 millones de personas no acuden a su puesto cada día, 330.000 sin justificar, con un coste estimado en 2025 superior a 33.000 millones de euros entre Seguridad Social y empresas; más del triple de hace 10 años. Un problema mayúsculo sobre el que echamos en falta un debate serio.
Este clima es una carga de profundidad para nuestra prosperidad económica y social, y nos preocupa. Las empresas no pedimos otra cosa que no se pongan zancadillas y se nos deje trabajar. Pedimos estabilidad y seguridad jurídica. Respeto al Diálogo Social y a la negociación colectiva, que han demostrado ser vías eficaces de paz social y productividad.
En clave provincial, Almería necesita certezas en los factores que marcan la competitividad del territorio: Agua, Conectividad, Energía y Personas cualificadas ante los retos de futuro.
Es urgente cumplir lo comprometido: Las desaladoras del Bajo Almanzora I y II, la mejora de Carboneras y la ampliación de la de Balerma. No es razonable que la desaladora de Villaricos siga parada tras trece años; que el trasvase del Negratín esté cerrado y el Tajo-Segura en mínimos; ni que solo reutilicemos alrededor del 30% del agua depurada.
Necesitamos Alta Velocidad a tiempo, sin nuevos retrasos; más y mejores conexiones aéreas a precios asumibles; y redes eléctricas que permitan crecer a la industria y atraer proyectos.
No es momento de lamentos porque aun con un escenario adverso, las empresas almerienses responden. Almería necesita avanzar y nuestro compromiso, ahora y siempre, es empujar en esa dirección: crear empleo, invertir, innovar, producir, exportar y abrir cada día la persiana de nuestro negocio.
Desde ASEMPAL seguiremos a vuestro lado, defendiendo a las empresas de esta provincia y vuestro derecho a crecer y prosperar. Gracias por formar parte de esta gran familia que impulsa Almería cada día.
Un cordial saludo,
Cecilio Peregrín
Presidente de ASEMPAL