Las señales deben instalarse en una ubicación que garantice su correcta percepción y eficacia preventiva.
En concreto:
- A una altura y posición adecuadas, teniendo en cuenta el ángulo visual y posibles obstáculos.
- En la proximidad inmediata del riesgo o, si se trata de un riesgo general, en el acceso a la zona de riesgo.
- En lugares bien iluminados, accesibles y fácilmente visibles. Si la iluminación es insuficiente, deberá reforzarse o emplearse material fosforescente o fluorescente.
- Evitando una acumulación excesiva de señales, que pueda generar confusión.
- Deben retirarse cuando desaparezca la situación que justificaba su instalación.