En la vía, flechas pintadas sobre el asfalto anticipan qué dirección seguir desde cada carril, indican si hay que girar obligatoriamente o si se puede continuar recto, y advierten de situaciones como el fin de un carril o la necesidad de realizar cambios de carril seguros y planificados. Por ejemplo, una flecha oblicua suele indicar que el carril está a punto de terminar y que es necesario integrarse con seguridad en el carril vecino.
En los cruces con semáforos, las flechas luminosas ayudan a saber cuándo se puede girar o continuar, incluso si el semáforo principal está en rojo. No todas son iguales: unas obligan a girar, otras permiten elegir entre avanzar o girar según cómo esté pintada la flecha y señalizado el carril.
Para una empresa, incluir esta información en la formación vial y sensibilización de sus personas trabajadoras no solo es cumplir con una normativa, sino una medida práctica de prevención que protege vidas y reduce siniestros en la carretera.