La guía parte de una idea fundamental: los accidentes de tráfico también son accidentes de trabajo cuando se producen durante la jornada (desplazamiento en misión) o en los desplazamientos de ida o vuelta del lugar de trabajo (desplazamientos in itínere). Por eso, la seguridad vial no es ajena a la empresa, sino una parte más de su responsabilidad preventiva.
La Inspección de Trabajo amplía su mirada hacia los riesgos derivados de la conducción, recordando que las empresas deben gestionarlos igual que cualquier otro. No centrarse solo en lo que ocurre en el centro de trabajo; también tener en cuenta lo que pasa en la carretera.
El documento insiste en evaluar los riesgos viales, analizando aspectos como los trayectos habituales en carretera, el tipo de vehículos utilizados, las condiciones de las rutas o la organización de los tiempos de trabajo. Todos estos factores influyen directamente en la probabilidad de sufrir un accidente.
La guía destaca medidas muy prácticas que las empresas deben aplicar como la formación en conducción segura, planificación de desplazamientos, mantenimiento adecuado de los vehículos o evitar situaciones de fatiga y estrés al volante. Integrar estos riesgos dentro del plan de prevención general es fundamental.
El documento destaca además el papel relevante que tiene la Inspección, como orientación sobre qué factores son los que vigila este organismo: desde si la empresa ha identificado correctamente los riesgos, hasta si ha implantado medidas reales y eficaces para reducirlos.