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La Dirección General de Tráfico (DGT) ha publicado una guía orientativa sobre la incorporación de la seguridad vial en la responsabilidad social corporativa (RSC) dirigida a empresas y organizaciones. Esta publicación tiene como objetivo ayudar a integrar la seguridad vial dentro de la cultura preventiva de las empresas, especialmente en lo relacionado con los desplazamientos laborales y los accidentes de tráfico vinculados al trabajo.

La guía parte de una idea clave: los accidentes de tráfico son una de las principales causas de siniestralidad laboral. No solo afectan a la salud de las personas trabajadoras, sino que también generan costes económicos, sociales y reputacionales para las empresas. Por ello, la DGT propone que la seguridad vial forme parte de la estrategia de responsabilidad social corporativa, entendida como el compromiso de las organizaciones con la seguridad, el bienestar y la sostenibilidad.

Uno de los aspectos centrales de la guía es la integración de la seguridad vial en la gestión empresarial. Se recomienda que las empresas desarrollen políticas internas específicas, incluyan la seguridad vial en sus planes de PRL y promuevan una cultura de conducción segura. Esto implica evaluar los riesgos asociados a los desplazamientos por trabajo, tanto en trayectos “in itinere” (de casa al trabajo) como en misión (durante la jornada laboral).

La publicación también destaca la importancia de la formación y la sensibilización. La guía propone acciones como campañas informativas, cursos de conducción segura y programas de concienciación sobre la fatiga, las distracciones o el consumo de alcohol y drogas. El objetivo es que las personas trabajadoras adopten hábitos responsables al volante y comprendan que la seguridad vial es una responsabilidad compartida.

Otro eje fundamental es la organización de la movilidad en la empresa. La DGT recomienda planificar los desplazamientos, fomentar el uso de medios de transportes seguros y sostenibles, y optimizar rutas y horarios para reducir riesgos. Asimismo, se subraya la necesidad de mantener los vehículos en buen estado y de establecer protocolos claros para su uso.

La guía también pone el foco en la evaluación y el seguimiento de las medidas implantadas. Las empresas deben analizar los resultados de sus acciones, revisar periódicamente sus planes y mejorar de forma continua. Integrar la seguridad vial en la RSC no es una acción puntual, sino un proceso que requiere compromiso a largo plazo.

En definitiva, esta guía de la DGT ofrece a las empresas una herramienta práctica para reforzar la prevención de riesgos laborales desde la perspectiva de la seguridad vial. Su aplicación contribuye a proteger la salud de las personas trabajadoras, mejorar la imagen corporativa y avanzar hacia una movilidad más segura y responsable.