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El estrés en el trabajo se ha convertido en uno de los grandes retos de la prevención de riesgos laborales. La reciente guía de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) insiste en una idea clara: no es un problema individual sino organizativo, y puede y debe prevenirse.

El documento plantea un enfoque muy práctico basado en puntos de control que ayudan a empresas y personas trabajadoras a identificar qué está generando estrés y cómo actuar. El objetivo es mejorar las condiciones de trabajo antes de que aparezcan consecuencias graves.

¿De qué habla la guía?

La publicación aborda el estrés desde la organización del trabajo, la carga laboral, la comunicación interna, el entorno físico o las relaciones entre compañeros. Factores como la sobrecarga, la falta de control sobre las tareas o el escaso apoyo del equipo están entre los principales desencadenantes. Recuerda que el estrés no solo afecta al bienestar: también impacta en la productividad, aumenta los errores y eleva el riesgo de accidentes laborales.

Consejos clave para prevenirlo

La guía propone medidas sencillas pero efectivas:

  • •Ajustar las cargas de trabajo y los tiempos.
  • •Dar más autonomía a las personas trabajadoras.
  • •Mejorar la comunicación y la participación en decisiones.
  • •Fomentar entornos de apoyo entre equipos.

También insiste en integrar el estrés dentro de la evaluación de riesgos laborales, igual que cualquier otro riesgo.

Señales de alerta que no deben ignorarse

Algunas señales tempranas son el cansancio constante, problemas de sueño, irritabilidad o falta de concentración. Si no se actúa, puede derivar en ansiedad, depresión o incluso enfermedades físicas.