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Desde el 1 de enero de 2026, han entrado en vigor nuevas reglas en la Unión Europea para mejorar y agilizar la evaluación de sustancias químicas en el territorio comunitario. Este cambio forma parte del paquete legislativo conocido como “One Substance, One Assessment” (OSOA) —o “una sustancia, una evaluación”— cuyo objetivo principal es hacer más coherentes, transparentes y eficientes las valoraciones de seguridad química, cubriendo productos que van desde juguetes y alimentos hasta pesticidas y biocidas.

Para la prevención de riesgos laborales, estas normas suponen un avance importante, ya que facilitan que las evaluaciones de riesgo químico sean más rápidas y consistentes entre diferentes sectores, lo que puede traducirse en mejor protección de la salud de las personas trabajadoras expuestas a productos o agentes químicos en sus puestos de trabajo.

¿Qué cambia con estas nuevas reglas?

Las nuevas normas unifican los criterios con los que se valoran los peligros y riesgos de las sustancias químicas, evitando duplicidades de evaluación y promoviendo una cooperación más estrecha entre agencias europeas especializadas en seguridad, salud y medio ambiente. Esto incluye a entidades como la European Chemicals Agency (ECHA), la European Environment Agency (EEA) o la European Medicines Agency (EMA), entre otras.

Uno de los elementos clave es la creación de una plataforma común de datos sobre sustancias químicas, accesible para las autoridades públicas y, con el tiempo, para otros actores implicados. Esta base de datos reunirá información recogida bajo distintas leyes europeas y permitirá acceder fácilmente a datos fiables sobre peligros, propiedades físico-químicas, usos y alternativas seguras.

Impacto para la Prevención de riesgos laborales

Desde la perspectiva de la PRL, este nuevo marco normativo contribuye a:

  • •Detectar antes riesgos químicos emergentes en el entorno laboral.
  • •Acelerar la actuación regulatoria cuando se identifiquen sustancias peligrosas.
  • •Facilitar el acceso a información de calidad para integrar en la evaluación de riesgos y en los planes preventivos de las empresas.

En un contexto en el que la gestión segura de químicos es fundamental en la prevención, estas normas europeas suponen una herramienta sólida para que las organizaciones diseñen mejores estrategias de control, reduzcan la exposición de las personas trabajadoras y refuercen la cultura preventiva en sus procesos productivos y de gestión de riesgos.