No. La formación en prevención de riesgos laborales es obligatoria, ya que forma parte del deber de protección de la empresa y del deber de cooperación de la persona trabajadora.
Recibir y aplicar la formación preventiva es una responsabilidad compartida para garantizar la seguridad propia y la del resto del personal.
La negativa injustificada podría constituir un incumplimiento de las obligaciones laborales.