Según el documento, este colectivo presenta una elevada exposición a factores de riesgo ergonómico, debido principalmente a la repetición constante de movimientos de manos, brazos y dedos, así como a posturas estáticas y forzadas mantenidas durante largos periodos. Estas exigencias físicas pueden derivar en trastornos musculoesqueléticos en muñecas, hombros o cuello.
Los riesgos psicosociales son también especialmente relevantes. El documento destaca factores como la alta carga mental, el estrés y las intensas exigencias cognitivas propias de la interpretación en tiempo real. Estos factores pueden producir síndrome de burnout o incluso trauma vicario, derivado de la exposición a contenidos emocionalmente exigentes.
Otro reto señalado es la diversidad de entornos laborales, ya que muchas veces trabajan en espacios facilitados por clientes sin conocimiento previo de los riesgos existentes, lo que dificulta la planificación preventiva y puede elevar la exposición a peligros no controlados.
Para hacer frente a estos riesgos, el INSST propone medidas concretas que incluyen:
- •Planificación de pausas regulares.
- •Promoción del trabajo en equipo y mejor organización del servicio.
- •Formación específica en higiene postural y ergonomía.
- •Fomento de redes de apoyo profesional.