El trabajo remoto e híbrido ha transformado el panorama laboral, pero ha generado también nuevos desafíos, especialmente para las mujeres. La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA) realizó una encuesta sobre Seguridad y salud en el trabajo en los lugares de trabajo pospandemia (OSH Pulse) de 2022, en esta indica que las mujeres teletrabajadoras enfrentan riesgos particulares como largas jornadas laborales, horarios irregulares y dificultades para desconectar, lo que impacta directamente en su salud, provocando estrés, ansiedad, fatiga visual y problemas musculoesqueléticos.
El trabajo de cuidados no remunerado, que sigue recayendo desproporcionadamente sobre las mujeres, agrava el conflicto entre la vida laboral y personal. Además, la presión por estar “siempre activas” para contrarrestar estigmas sobre la flexibilidad laboral intensifica la carga de trabajo, afectando tanto su bienestar físico como sus oportunidades profesionales.
Es fundamental que las políticas de trabajo remoto y las medidas de seguridad y salud laboral (SST) integren una perspectiva de género. Esto implica capacitar a los empleadores para reconocer y abordar los prejuicios de género, realizar evaluaciones de riesgos con enfoque de género y promover cambios culturales que favorezcan una distribución más equitativa de las responsabilidades de cuidado.
Adoptar un enfoque más equitativo en el trabajo remoto no solo contribuirá a entornos laborales más saludables, sino que también garantizará una mayor inclusión y apoyo para las mujeres en el dinámico entorno laboral actual.